Fajã da Caldeira do Santo Cristo

São Jorge

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NATURALEZA

La isla marrón

La forma alargada de la isla y la secuencia de conos que caracterizan su parte central aparecen en el horizonte como el dorso ondulado de un animal prehistórico dormido. La llanura de la parte interior de la isla, donde nacen los conos volcánicos que la generaron, da paso a acantilados escarpados y muy altos que se despeñan en el azul profundo del océano o que terminan en pequeñas áreas planas al nivel del mar, en las famosas fajãs de San Jorge.

El verde de los bosques y de los pastos, el marrón de las tierras agrícolas, el negro de las rocas y el azul del mar completan una paleta de colores y tonalidades. La presencia de numerosos dragos y fragmentos de vegetación endémica en valles cerrados y protegidos del hombre son la imagen característica de la isla.

Paisajes Volcánicos

Las fajãs, designación usada también en los archipiélagos macaronésicos de Madeira y Cabo Verde, son el símbolo del paisaje de San Jorge. Superficies planas junto al mar y bordeadas por acantilados más o menos imponentes, las fajãs son el resultado de flujos de lava que avanzaron mar adentro (como es el caso de Fajã do Ouvidor), o de desprendimientos de tierras y rocas ladera abajo (como es el caso de Fajã dos Vimes) debido a movimientos sísmicos, lluvias intensas u otras inestabilidades que afectan a los acantilados.

Los suelos fértiles, la protección contra los vientos fuertes y nieblas que se dejan sentir en la parte central más elevada de la isla y las condiciones climáticas favorables que presentan, atrajeron a los pobladores para el cultivo de estas pequeñas llanuras, a pesar de las dificultades de acceso a algunas de ellas. De alubias a plátanos, de ñame a café, de patata a naranja, todo parece crecer en estas zonas, donde también crece el imponente drago. Con el paso de los años, por las crecientes exigencias de la modernidad y su vulnerabilidad a los caprichos naturales, los residentes abandonaron algunas fajãs, a pesar de ello muchas todavía están habitadas durante todo el año y algunas sólo en algunas épocas, normalmente durante las fiestas y actividades agrícolas.

Las más de 70 fajãs de la isla de San Jorge simbolizan la belleza natural y el aislamiento que dominó parte de la historia de la isla y ofrecen panorámicas extraordinarias e inigualables que se pueden explorar a través de la red de senderos de la isla. De las fajãs detríticas de Cubres y de Caldeira de Santo Cristo con sus lagunas costeras, a las fajãs lávicas de Velas, de Almas o de Ouvidor,  existe un amplio abanico de lugares para disfrutar.

La naturaleza volcánica de la isla se puede apreciar recorriendo las carreteras y caminos que serpentean por la cordillera central de San Jorge, donde dos centenas de pequeños conos exhiben sus cráteres en otro tiempo activos y ahora las ocupan pequeños lagos, estanques temporales o turberas. Los picos de Velha, de Esperança o de Areeiro tienen miradores que proporcionan vistas deslumbrantes sobre la costa y desde donde, levantando la mirada, se vislumbran los contornos de las islas de Faial, Pico, Graciosa y Terceira, tan lejanas y al mismo tiempo tan cercanas.

La travesía de este dorso ondulado es una invitación más para conocer y disfrutar la naturaleza de San Jorge, donde a los cráteres de Bocas do Fogo, activos desde 1808, les suceden pastos naturales, que son el hábitat de conejos bravos y ratoneros. Las hortensias delimitan los pastos y el bosque de criptomeria y el brezo componen el marco vegetal de la isla.

La Costa

Además de sus características fajãs, el litoral de la isla se caracteriza por la altanera Ponta dos Rosais, orientada a Faial, y por la Ponta y Ilhéu do Topo, en el lado oriental, que destacan la belleza natural de San Jorge y permiten fantásticas vistas sobre el océano.

La costa también cuenta con puntas rocosas y puntiagudas que penetran mar adentro, pequeñas y abrigadas ensenadas, acantilados con varias centenas de metros de altura que se despeñan casi en vertical en el mar o, también, conos de volcanes submarinos deteriorados por la acción erosiva del mar, como es el caso del Morro de Lemos y del Morro de Velas.

A pesar del área relativamente pequeña de la isla, la extensa línea de costa, resultado de la forma alargada de San Jorge, hace posible que haya un gran número de lugares pintorescos, donde el visitante puede buscar el mejor ángulo para una fotografía especial, sacando partido del color de las rocas, de los tonos de la vegetación endémica o de la gracia de un ave marina volando o descansando.

 

GEOGRAFÍA

Con 54 km de largo y 6,9 km de ancho máximo, San Jorge se presenta como una larga cordillera volcánica alargada de noroeste a sudeste. Su área total es de 243,9 km2 y alberga 9.171 habitantes (datos de 2011). La isla de San Jorge forma parte del grupo central y es uno de los vértices de las llamadas “islas del triángulo”, junto con Faial y Pico, que está a 18,5 km. El punto más elevado de la isla, con 1053 m de altitud, está situado en Pico da Esperança, a 38°39’02’’ de latitud norte y 28°04’27’’ de longitud oeste.

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