Fajã da Caldeira do Santo Cristo

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NATURALEZA

La isla rosa

El ondulado macizo central de origen volcánico condiciona todo el paisaje. En esta llanura se yerguen conos de laderas suaves o cráteres de paredes rocosas y abruptas que se transforman en lagunas. Son trazos de una naturaleza que fue rebelde en otro tiempo que recibe al visitante con dulzura. De la cima de Morro Alto se vislumbra un océano verde intenso, donde el bosque de laurisilva todavía marca su presencia. Entre el verde intenso de la vegetación, se destacan los arroyos y cascadas que ayudan a regar este jardín natural de flores de colores, donde se destaca el rosa de las azaleas y de las hortensias.

Paisajes Volcánicos

Cráteres, lagunas y arroyos marcan el paisaje de Flores. El agua de los arroyos corre indolente en la superficie de la llanura central o veloz en las cascadas y a lo largo de extensos y profundos valles. Y antes de desembocar en el océano tiene fuerza todavía para mover las turbinas de varias centrales hidroeléctricas de la isla.

La isla encierra siete cráteres volcánicos que se transformaron en bellas lagunas. La Caldeira Rasa y la Caldeira Funda, más al sur, a pesar de estar muy cerca una de la otra, están en costas diferentes. Vegetación abundante y ramos de flores nacidos en las costas componen el escenario natural adyacente. Prácticamente en el centro de la isla se encuentran las calderas Branca, Seca, Comprida y Negra (o Funda), esta última con 105 metros de profundidad y un tono especialmente azul. Aislada de las demás, la Caldeira da Lomba está rodeada de una pequeña elevación y arbustos de hortensias.

Uno de los monumentos naturales más famosos de las Azores, la Rocha dos Bordões consiste en un conjunto de grandes columnas verticales de basalto. La disyunción prismática parece un gigantesco órgano de tubo y se destaca en lo alto de una elevación. Localmente revestida de musgos, líquenes y otra vegetación, la piedra basáltica presenta diferencias a lo largo del día.

Las formaciones geológicas de formato peculiar continúan en el Morro dos Frades, donde hay quien vislumbra en la piedra las siluetas de una monje y una monja. Todavía más simbólico, el islote de Monchique es el pedazo de tierra más occidental del continente europeo: visto de la Vigía de Ponta Negra, cerca del faro de Albarnaz, esta roca negra pone un punto final a Europa y sirve de prefacio para el descubrimiento de una isla y un archipiélago.

La zona de Fajã Grande – Fajãzinha es uno de los más bellos paisajes litorales de las Azores. Por la extensa pared verde que bordea esta zona se desarrollan casi dos decenas de imponentes cascadas, destacándose Ribeira Grande, un salto de 300 metros. En la base de la escarpa existen diferentes masas de agua permanentes, como es el caso del Poço de Bacalhau o Poço da Alagoinha, también conocido como laguna de Patos. Un paseo hasta la escarpa nos permite apreciar de cerca las cascadas y el escenario montado por la naturaleza, que es una invitación a la contemplación y a un baño tonificante. El gris oscuro de la roca, el verde lujurioso de la vegetación, el blanco enérgico de la espuma del agua y el azul cristalino de la poza, se entrelazan para componer una visión prodigiosa.

La Costa

Numerosos islotes, puntas, bajíos, ensenadas, grutas litorales, disyunciones prismáticas, caídas de agua y frondosos valles son algunas de las peculiaridades que la costa de Flores ofrece. Adornando las altas escarpas de la costa sur, Fajã Nova, en la punta de Rocha Alta y Fajã de Lopo Vaz son accesibles por un sendero que hay a lo largo del acantilado.

En el lado norte de la isla, el bajo y lineal acantilado costero entre Ponta Delgada y la punta de Albarnaz da paso a los relieves de la costa nordeste de Flores, cruzados tan sólo por senderos como el que hay del faro de Albarnaz hasta la punta de Fajã, de difícil trayecto pero de vistas deslumbrantes.

Al contrario, en las fajãs (llanuras) lávicas de Santa Cruz, Lajes y Fajã Grande el mar abraza suavemente las bajas puntas rocosas de lava negra y, en días de calma, muestra un fondo marino reluciente y lleno de vida.

GEOGRAFÍA

Con 16,6 km de largo y 12,2 km de ancho máximo, la isla tiene 141,4 km2 de superficie. En este pedazo de tierra habitado por 3.793 personas (datos de 2011) el continente Europeo tiene su punto más occidental. La isla de Flores forma el grupo occidental del archipiélago junto con la isla de Corvo, que está a una distancia de 17,9 km. El punto más elevado de la isla, a 911 m. de altura, está situada en morro Alto, a 39°27’48’’ de latitud norte y 31°13’13’’ de longitud oeste.

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