Fajã da Caldeira do Santo Cristo

São Miguel

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NATURALEZA

La isla verde

San Miguel está marcada por dos áreas montañosas separadas por una plataforma de baja altitud. Denominada Isla Verde, el paisaje se caracteriza por prados extensos y manchas de bosque implantadas en los valles de los arroyos y en zonas de difícil acceso. La criptomeria se destaca en la producción forestal de San Miguel, alcanzando grandes dimensiones en el bosque denso que se puede ver en una postal típica de San Miguel. La flora original resiste en pequeños núcleos, donde especies nativas y endémicas como el brezo, la faya, el laurel endémico y el acebo sirven de abrigo a un ave muy especial, el camachuelo de las Azores o priôlo, y ayudan a componer una paleta de diferentes tonos de verde extendidos por el horizonte.

Paisajes Volcánicos

En San Miguel se encuentran las grandes lagunas de las Azores, en las calderas volcánicas de dimensiones kilométricas. La más emblemática está en Sete Cidades, lugar de leyendas y mitos que se merece el mirador llamado Vista do Rei (Vista del Rey): la vista de las lagunas Verde y Azul, divididas por un puente con arcos, asume nobleza contemplativa. El encanto continúa en la laguna de Fogo , que demuestra un carácter más salvaje. En el volcán de Furnas, la laguna ocupa una posición privilegiada y se destaca por su extensión, rodeada de vegetación exuberante, que recibe el nombre de vale Formoso (valle hermoso). Pero el desfile de lagunas continúa, tanto en Serra Devassa, como en la parte central de la isla: Santiago, Rasa, Canário, Éguas, Empadadas, Congro, São Brás … con la seguridad de que habrá siempre alguna laguna más para descubrir.

Líneas de pequeños conos volcánicos y extensiones de tierra verde y ondulada que terminan abruptamente en el azul del mar: es éste el tipo de vista de la mayoría de los miradores de San Miguel. Desde donde a veces se ven islotes junto a la costa, como en el caso del islote de Vila Franca do Campo, o el islote de Mosteiros, con su glorioso atardecer visto desde la Ponta do Escalvado. En el Nordeste, de vegetación exuberante, los miradores están equipados para preparar comidas mientras se disfruta de panorámicas excepcionales. Como la que el Mirador de Lomba do Cavaleiro brinda a sus espectadores: una amplia vista sobre toda la caldera de Povoação y sus populares siete lomas.

Las piscinas naturales de aguas calientes son uno de los prodigios de la naturaleza en San Miguel, ofrecidas “a la carta” en un menú variado. Espectaculares, en Caldeira Velha, un hilo de agua translúcida que se desliza por venas de ocre vivo incrustadas en la roca ennegrecida. Majestuosas, en la piscina de agua ferruginosa de color marrón del Parque Terra Nostra, un jardín botánico único. Recónditas, en Poça da Beija, piscinas de agua cristalina y barros tonificantes. Tranquilas, en el histórico edificio termal de las Calderas de Ribeira Grande, de 1811 y rodeado de árboles y campos humeantes. Arrasadoras, en la hidrópolis de Furnas, abrigo de decenas de fuentes termales, fumarolas y aguas carbonatadas, que la convierten en una referencia del termalismo mundial y en una fábrica de embotellamiento virtual.

La Costa

Acantilados altos forrados de bosque verde, puntas negras de basalto que penetran en el mar, promontorios y suaves ensenadas, fajãs (lenguas de tierra sobre el mar) desafiantes e innumerables playas de arena volcánica gris, pincelan la costa de San Miguel, que merece una mirada y una visita relajada.

En el litoral sur, playas como las de Pópulo, Vinha da Areia y Ribeira Quente son muy populares. Pero si prefiere intimidad en el contacto con la naturaleza, le esperan las playas de Amora, Viola, Lombo Gordo o Mosteiros, entre otras. Combinando zonas de roca negra, lugares para tomar el sol y mar cristalino, encontrará las piscinas naturales en varios lugares de la isla: Capelas, Calhetas y Lagoa son algunas de ellas. Y, en la Ponta da Ferraria, como la guinda sobre el pastel, la madre naturaleza se encarga de calentar el agua del mar con aguas termales volcánicas, ofreciendo una talasoterapia atlántica en un ambiente natural único.

Entre Povoação y Furnas, Nordeste y Água Retorta, con un relieve accidentado y escarpado que termina en acantilados imponentes, los senderos que desde tiempos inmemoriales unen las poblaciones y casas a lo largo de la costa nos invitan a recorrerlos.

 

 

GEOGRAFÍA

San Miguel es la isla más grande del archipiélago, con 62,1 km de largo y 15,8 km de ancho máximo. El área de 744,7 km2 alberga a más de la mitad de la población azoriana: 137.856 habitantes (datos de 2011). San Miguel forma parte del grupo oriental del archipiélago de las Azores junto con la isla de Santa María, situada a 81 km de distancia. El punto más alto de la isla, con 1.105 m. de altitud, está situado en Pico da Vara, a 37°48’34’’ de latitud norte y 25°12’40’’ de longitud oeste.

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